lunes, mayo 16, 2022

Vida y milagros de Sor Ana de los Ángeles: 6 datos desconocidos de la beata

Sor Ana de los Ángeles protagonizó una vida dura y milagrosa hasta hoy apreciada por sus seguidores.

El libro titulado Bienhechora de almas: Sor Ana de los Ángeles Monteguado, de Dante Zegarra aporta interesantes rasgos biográficos de la única beata de Arequipa. En esta obra podemos conocer que la religiosa tenía ascendencia indígena, tuvo una vida dura en el convento e incluso intentaron atentar contra su vida.

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SANGRE INCA

La madre de la beata, Francisca Ruiz de León, fue hija de Ana Palla, indígena de la nobleza inca quien contrajo nupcias con el ex corregidor de Arequipa, Juan Ruiz de León. Ana Palla y Juan Ruiz de León tuvieron dos hijos: Juan Ruiz de León y Francisca, madre de Ana de los Ángeles. El matrimonio concibió ocho hijos: Francisco, Mariana, Catalina, Ana, Juana, Inés, Andrea y Sebastián de Monteguado y León.

SU INGRESO AL CONVENTO

Ana de los Ángeles fue llevada al convento de Santa Catalina para su educación, pero fue retirada a los ochos años de edad. Según el texto, este retiro causó desazón en Ana de los Ángeles quien luego, gracias a una visión, retornó por voluntad propia al convento. Su madre intentó convencerla para que regrese. Incluso le llevó un cofre con joyas para animarla, pero Ana de los Ángeles decidió quedarse en el convento. Se dice que no se volvieron a ver hasta la muerte de Francisca.

UNA VIDA POBRE Y DE PENITENCIA

sor ana de los ángeles
La beata vivió en el convento de Santa Catalina.

Sor Ana de los Ángeles se tomó al pie de la letra el voto de pobreza. Vestía los hábitos desechados por sus compañeras, dormía en troncos de árboles cubiertos por pieles de ovejas. Su habitación tenía solo lo suficiente: floreros, imágenes de, por ejemplo, San Nicolás Tolentino, su santo favorito.

Dedicaba horas del día a la oración. Hacía un estricto ayuno que consistía en comer un poco de pan y beber agua. Se sometía a sesiones de autoflagelación y usaba un cilicio en una de sus piernas, porque se consideraba una pecadora. También calzaba sandalias con escofinas de hierro, que tenían una superficie similar a la de una lima. Este accesorio la hacía cojear.

TENÍA UN CRÁNEO Y UN GALLO EN SU HABITACIÓN

Vivía con un cráneo regalado por un sacristán. El religioso le pidió un servicio y a cambio recibiría un melón. Ana cumplió con el pedido y recibió la supuesta fruta que era un cráneo humano. Lo aceptó y lo tomó como un recordatorio para rezar por las almas del purgatorio.

También mantenía un gallo porque: «…como a Pedro, me recuerda cuando canta, que soy una pecadora».

INTENTO DE ASESINATOS

Asumir el cargo de priora del convento de Santa Catalina, le supuso problemas graves. Intentaron envenenarla en tres ocasiones. La primera vez le enviaron leche envenenada. Un gato volteó la vasija que contenía el lácteo y se lo tomó. El felino murió.

En otra oportunidad le enviaron un guiso de gallina que no quiso probar, pero sí sus compañeras quienes se vieron afectadas y salvadas del efecto de la pócima mortal. También quemaron su habitación.

Estos atentados contra su vida se organizaron para detener las reformas que intentaba aplicar en el convento de Santa Catalina. Por esos años las religiosas usaban vestidos y joyas impropias para la vida religiosa, comportamiento que molestaba a la beata quien empoderada como priora decidió corregir estas conductas. Quemó estas prendas, al igual que textos prohibidos para su lectura en el monasterio. Los cambios motivaron estos intentos de envenenamiento y quejas enviadas a obispos.

MILAGROS Y SANACIONES

sor ana de los ángeles
Imagen de sor Ana de los Ángeles Monteagudo.

La beata sor Ana de los Ángeles tenía el don de mirar el futuro. Según ella su vínculo con las almas del purgatorio le otorgaban este talento. También se le atribuye el don de bilocación, es decir, aparecerse en dos lugares distintos.

Fue una religiosa muy conocida en Arequipa. Cuando falleció autoridades y población acudieron a su sepelio. Luego su hábito fue cortado en varios pedazos para enviarlos a enfermos que curaron de sus males gracias a estas prendas.

Falleció un 10 de enero de 1686 y un 2 de febrero de 1985 fue beatificada por el papa Juan Pablo II durante su visita a Arequipa. Hay un proceso abierto para canonizarla, pero todavía no hay resultados favorables a esta causa.

El libro de Dante Zegarra puede adquirirse en las librerías San Francisco.

También hay una película sobre su vida, dirigida por Miguel Barreda y llamada Ana de los Ángeles.

Christiaan Lecarnaqué Linareshttp://www.elpirata.pe
Periodista en Arequipa. Trabajó en el diario La República, El Pueblo. Fundó el blog El Pirata dedicado a información de cine.

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