Misión Artemis II: La humanidad regresa a la luna

Cincuenta años después del último vuelo del Apollo, la misión Artemis II, con cuatro astronautas a bordo, surca el vacío rumbo a la Luna.

El silencio sepulcral del espacio se ha roto. Por primera vez en más de medio siglo, la humanidad ha vuelto a poner rumbo a la Luna. La misión Artemis II, el vuelo tripulado más esperado desde la era del Apollo, despegó el pasado miércoles desde Florida y en la tarde de ayer cruzó el umbral definitivo: abandonó la órbita terrestre para iniciar un viaje de diez días hacia nuestro satélite.

El despegue: Un gigante despierta

El miércoles 1 de abril, a las 6:35 p.m. hora del Este de EE. UU. (22:35 UTC), el Centro Espacial Kennedy volvió a temblar. El cohete Space Launch System (SLS) , una bestia naranja y blanca de 98 metros de altura, encendió sus motores en la plataforma 39B, la misma desde la que partieron las misiones Apollo hace más de cinco décadas.

La misión Artemis II, despegó el pasado miércoles desde Florida.

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A bordo de la cápsula Orion viajaban cuatro tripulantes: el comandante Reid Wiseman, el piloto Victor Glover (primer afroamericano en viajar a la Luna), la especialista de misión Christina Koch (primera mujer en participar en una misión lunar) y el astronauta de la Agencia Espacial Canadiense Jeremy Hansen, quien se convierte en el primer no estadounidense en volar alrededor de la Luna.

Los cuatro tripulantes de la misión Artemis II

El ascenso fue impecable. Pocos minutos después del despegue, la etapa principal del cohete se separó, y la Orion desplegó sus paneles solares con forma de anillo, iluminando el vacío negro con un destello metálico.

El Primer Día en el Vacío: Pequeños contratiempos

La vida en el espacio no es fácil, ni siquiera para los elegidos. Durante su primer día en órbita terrestre, los astronautas realizaron comprobaciones críticas de la nave. No todo fue perfecto. Los primeros reportes desde el espacio incluyeron un problema técnico inesperado: el inodoro de la Orion falló.

Según informó la NASA, el sistema sanitario presentó una luz intermitente de avería. Sin embargo, el ingenio humano no descansa. Los controladores en Houston y la tripulación a bordo lograron diagnosticar y solucionar el problema, restaurando la funcionalidad del baño espacial.

La vida desde el espacio.

El día también sirvió para la convivencia. En un espacio habitable más pequeño que dos furgonetas (apenas 9.3 metros cúbicos), los cuatro astronautas comenzaron a sincronizar sus ritmos. El comandante Wiseman probó el nuevo «flywheel» (volante de inercia) para hacer ejercicio, un artilugio que funciona como una máquina de remo para evitar la atrofia muscular durante la travesía .

«¡Estamos yendo a la Luna!»

El momento crucial llegó el jueves 2 de abril. Tras horas de chequeos, la misión recibió la autorización para el encendido más importante: la Inyección Trans-lunar (TLI).

A las 7:49 p.m. hora del Este, el motor principal de la Orion se encendió durante 5 minutos y 50 segundos. Con una fuerza de 6,000 libras de empuje, la nave aceleró hasta alcanzar las velocidades necesarias para escapar del abrazo gravitacional de la Tierra.

Hermosa foto del tercer planeta. La tierra vista desde el espacio. No apta para terraplanistas.

«Integrity, vemos un buen encendido», confirmó el control de misión en Houston. El silencio en la sala de control duró solo segundos antes de que estallaran los aplausos. A bordo, la emoción también fue palpable.

«Estamos volando hacia la Luna. Todos nos sentimos muy bien. La humanidad ha demostrado una vez más de lo que es capaz«, comunicó el astronauta canadiense Jeremy Hansen, en un mensaje que resonó en todo el planeta .

El abrazo de la gravedad

Ahora, la Orion navega silenciosamente hacia su destino. La misión, que durará aproximadamente 10 días, no realizará un alunizaje, sino que servirá como un vuelo de prueba fundamental para allanar el camino hacia el regreso definitivo a la superficie.

La trayectoria dibujada por los ingenieros es de una precisión milimétrica. La nave seguirá una ruta de retorno libre (free return), lo que significa que, aunque los motores fallaran, la gravedad lunar impulsaría a la cápsula de vuelta a la Tierra .

La misión sobrevolará la cara oculta de la Luna.

Se espera que la tripulación alcance su punto más lejano en los próximos días, sobrevolando la cara oculta de la Luna. En ese momento, perderán todo contacto con la Tierra, convirtiéndose en los humanos que más lejos han viajado jamás, superando el récord de la accidentada misión Apollo 13 .

Por ahora, la expedición va viento en popa. Llevan consigo objetos simbólicos: una nota en blanco para anotar pensamientos, una Biblia, galletas de arce canadienses y la esperanza de toda una especie que vuelve a mirar al cielo con ambición .

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