lunes, octubre 3, 2022

José Alvear Corimanya: El escritor que va por sus lectores

José Alvear Corimanya, el escritor que se acerca a sus lectores en la calle Mercaderes.

El cielo gris que aguantaba la lluvia del lunes 7 de marzo no amilanó al escritor, José Alvear Corimanya, de ofrecer sus libros en la calle Mercaderes. En el ida y vuelta de la calle Mercaderes, la gente, a las 6 y 30 de la noche, o regresa a su casa o camina hacia la plaza de armas, pero Corimanya con una casaca, una plástica sobre las piernas y un paraguas a un costado de su silla de ruedas desafía el frío de la humedad de lluvia.

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Ese día observo como una lectora se acerca a comprar un libro de Alvear Corimanya. La transacción no es rápida como una librería. Pagas y te dan el libro. Al contrario, el escritor muestra el texto, describe sus bondades y conversa con sus clientes. José Alvear es un conversador nato. Tiene una capacidad para narrar historias (a veces para desviarse de la idea central) hacerlas divertidas y captar tu atención.

Demora unos minutos para quedarse solo hasta que me acerco a él para pedirle una entrevista y conocer mejor su trabajo. No hay problema, me dice, mientras me adelanta algunos rasgos biográficos de su vida. Cuál es su mejor libro le pregunta. Busca y me entrega uno de 300 páginas llamado “Ser arequipeño”, un compendio de leyendas y cuentos sobre Arequipa. Me escribe una dedicatoria, no sin antes recordar, como a todos, la importancia de la buena lectura.

SU CENTRO DE TRABAJO

Cada día, durante seis días a la semana José Alvear Corimanya va en busca de sus lectores en la calle Mercaderes. Sale de su casa al promediar las tres de la tarde. Busca un taxi grande que lo traslade hacia el centro. A metros de la plaza 15 de agosto se ubica con su silla de ruedas, una caja de libros sobre sus piernas y una especie de megáfono que le permite mejorar su voz y comunicarse con sus clientes. Su voz no es tan fuerte como para ser escuchada en una calle de pregones, parlantes y conversaciones altisonantes. Ese dispositivo que lleva un pequeño micrófono y parlante, le ayuda a aclarar sus palabras. De lunes a sábado, de 4.30 a 7.00 horas, realiza esta rutina.

No es que no tenga oportunidades de vender sus textos en librerías como la mayoría de escritores, sino que desea venderlos a un precio módico y al alcance del lector. En un día puede ganar hasta 40 soles. El texto más barato sale a 5 soles.

PRODUCE SUS PROPIOS LIBROS

josé alvear corimanya
Cada libro va con una dedicatoria de José Alvear Corimanya.

Alvear Corimanya los escribe, edita, corrige, imprime, corta y encuaderna sus obras. “Soy el hombre orquesta”, se ríe. Afirma haber escrito 700 obras en toda su trayectoria de escritor. Para este año pretende publicar otras diez más. Su trabajo como escritor le ha permitido experimentar la evolución de las herramientas tecnológicas utilizadas para desarrollar estas obras escritas. Empezó con la máquina de escribir, luego mimeógrafo y hoy escribe en una computadora. Si antes utilizaba los disquetes para guardar sus escritos, ahora recurre a los USB y está aprendiendo a dominar la nube, espacio virtual asignado a un usuario con cuenta de correo electrónico para guardar documentos.

Antes de la calle Mercedares vendía en combis y buses. Empezó primero ofreciendo folletos a S/ 0.20 en el Terrapuerto de Arequipa. Luego personal de seguridad le pidió que ya no siguiera viniendo. Entonces decidió viajar a Ilo. En el puerto ofrecía su trabajo en combis.

“Una vez un borracho me mentó la madre y no sé por qué”, recuerda la anécdota. Regresa a Arequipa y con la experiencia ganada sube a las combis de Arequipa. Calcula que unos 18 años trabajó en estas unidades. Dice que no subía a todas las rutas como Miraflores, Cayma y Umacollo. Tiene la idea que lo discriminaban por ser Corimanya. “Sentía una energía negativa”, recuerda.

POR QUÉ USA SILLA DE RUEDAS

Vino la pandemia y experimentó en la construcción, pero los escritores solo sirven para escribir, como diría la ex esposa de Mario Vargas Llosa, Patricia. Por eso es que un mal esfuerzo provocó una lesión en la cadera de Alvear. Utiliza muletas para movilizarse en su casa y silla de ruedas para trabajar en la calle Mercaderes. Por este malestar acudió, según dice, por primera vez a un médico en un hospital. Toda su vida ha preferido optar por los remedios naturales, pero en esta oportunidad decidió que un galeno con título lo examine.

No quedó satisfecho ni con el diagnóstico, ni con la receta. Según él tenía un problema de ciática, pero el médico dijo otra cosa. Después de esa mala experiencia se refugió otra vez en la medicina natural y al ejercicio físico para recuperarse. Dice que tiene poco dolor, pero igual se traslada en una silla de ruedas. “Leí en Google que para calmar el dolor hay que tomar clavo de olor. Recomiendan moler dos y tomarlos. Así que para asegurarme me tomé tres y al rato me quedé dormido. Tenían razón, solo se necesitaba de dos clavos de olor”, ríe.

CONTACTO CON LOS LECTORES

Aunque esta situación significaría para algunos quedarse en la casa, para José Alvear Corimanya no. Parece que no gusta de los dramas, sino de ver el lado positivo a las pruebas que envía la vida. “Mi objetivo es vivir hasta los 100 años”, dice risueño. Al final su motor es seguir llevando sus obras a sus lectores.

Con ayuda de un taxista llega todos los días a la calle Mercaderes. A diferencia de su trabajo en las combis ve una ventaja. Es que al trabajar en la calle le permite conversar con sus lectores. Un trato directo. Además, que cada obra vendida lleva una dedicatoria suya.

Ya está pensando en escribir este episodio de su vida en un cuento que llamará “Cuentos sobre ruedas” donde plasmará los relatos contados por sus lectores y las historias de sus taxistas. También contará detalles de un romance cibernético que tuvo con una mujer. El relato se llamará “Ayer contraje matrimonio”.

NO SIEMPRE VENDIÓ LIBROS

En la actualidad solo vive de la venta de sus libros. “Soy un hombre que gasta poco. Siempre digo que un sol da vida a un escritor”, dice Corimanya. No siempre se dedicó a sus libros. Estudió sociología. Fue ciclista, atleta, artesano y mimo. Es un mil oficios. Enseñó tres años en colegios, teatro y artesanía. Pero renunció. No quería depender del Estado.

Viajó a la tierra de sus parientes en Cusco, Apurímac y Ayacucho. Regresó a Arequipa para ser escritor y ser conocido como José Alvear Corimanya.

Hace poco fue condecorado como “Arequipeño del Bicentenario” por la Municipalidad Provincial de Arequipa. Pero probablemente el mejor reconocimiento sea el que los arequipeños otorgan cada día en la calle Mercaderes.

Christiaan Lecarnaqué Linares
Christiaan Lecarnaqué Linareshttp://www.elpirata.pe
Periodista en Arequipa. Trabajó en el diario La República, El Pueblo. Fundó el blog El Pirata dedicado a información de cine.

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