La Red de Estudios para el Desarrollo ha reportado que según el Índice de Riesgos de Corrupción e Inconducta Funcional (INCO) de la Contraloría, en 2023, la región Arequipa perdió más de S/928 millones debido a la corrupción y la mala gestión de los recursos públicos. Este monto, equivalente a S/13 por cada S/100 de gasto público, refleja una alarmante desviación de fondos que podrían haberse destinado a mejorar la vida de miles de arequipeños.
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Las estimaciones de los especialistas de la Red de Estudios para el Desarrollo con estos recursos, se podrían haber construido más de 180 postas médicas a lo largo de la región, fortaleciendo un sistema de salud que actualmente lucha por cubrir las necesidades básicas de la población.

Sin embargo, en lugar de ser utilizados para mejorar servicios esenciales, estos fondos se han perdido debido a prácticas corruptas y una gestión ineficiente.
NO SE CIERRAN LAS BRECHAS
La pérdida de más de S/928 millones no solo es un golpe económico, sino también un atentado directo contra el bienestar de los ciudadanos de Arequipa. En una región donde 2 de cada 5 hogares no cuentan con acceso completo a servicios básicos como agua, saneamiento, electricidad, telefonía e internet (INEI, 2024), la desviación de estos fondos tiene un impacto devastador.

Cada sol perdido representa una oportunidad menos para cerrar la brecha de desigualdad y mejorar la calidad de vida en la región.
RETRASO DE PROYECTOS
Además del desvío de recursos, la corrupción también se manifiesta en el retraso y paralización de proyectos de inversión pública. Según la Contraloría, hasta marzo de 2024, existen 112 obras paralizadas en los tres niveles de gobierno en Arequipa, acumulando un costo superior a S/4,244 millones.
Entre los proyectos más importantes afectados se encuentran la construcción del Puente Freyre, valorado en más de S/173 millones, y el mejoramiento de los servicios de salud del establecimiento Maritza Campos Diaz en Cerro Colorado, con un costo de más de S/144 millones.

Estas cifras revelan cómo la corrupción no solo implica una pérdida financiera, sino también un freno al progreso y desarrollo regional. La corrupción es, sin duda, uno de los mayores desafíos que enfrenta Arequipa, y su impacto se siente en todos los aspectos de la vida cotidiana.


