La camioneta Toyota Hilux blanca cortó la monotonía de la carretera en el km 177, el chofer de la unidad se frenó al vislumbrar el control policial. En un instante, Raúl Lunasco Quispe giró el volante con brusquedad y ejecutó una peligrosa maniobra en U. El vehículo embistió el asfalto en dirección contraria, huyendo a toda velocidad por la vía hacia Espinar y sembrando la alerta entre los agentes que fueron en su persecución.
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Los oficiales no dudaron. Accionaron las sirenas y empujaron los aceleradores de sus patrullas para lanzarse en su busca. La Hilux blanca, con sus tres ocupantes, desafiaban el peligro en una desesperada carrera por escapar. La persecución dibujó una estela de polvo y gomas quemadas a lo largo de la carretera de trocha.
FIN DE LA PERSECUCIÓN
La fuga, sin embargo, encontró su final a los pocos minutos. En el km 30, un refuerzo táctico de la policía selló la ruta de escape, cerrando cualquier paso. La camioneta, acorralada, redujo su marcha hasta detenerse. La huida terminaba, pero la tensión no cedía. Antes de que los agentes pudieran asegurar el perímetro, la puerta del acompañante se abrió de golpe y el tercer hombre saltó hacia la libertad.

El fugitivo aprovechó la confusión del momento y corrió con agilidad. Su figura se fundió con la inmensidad del paisaje agreste, burlando el cerco inicial. Mientras él ganaba la espesura, sus dos cómplices, Lunasco y César Quispe Curo, permanecían en el auto, resignados a su captura.
ENCUENTRAN LA DROGA
Los policías condujeron la camioneta y a los detenidos a la comisaría de Imata. Allí, sus manos expertas exploraron el vehículo y descubrieron la modificación en la tolva. Al forzar el compartimento secreto, revelaron el botín: 43 paquetes tipo ladrillos rellenos de cocaína compacta, un cargamento que pretendían comercializar en la sombra.
La prueba de campo confirmó el valor del alcaloide incautado, 43 kilos de droga que la justicia arrebató a «Los Malditos del Polvo Blanco». El cargamento de alcaloide de cocaína que al parecer iba ser exportada al extranjero esta valorizado en S/ 200 mil. La ambición de los detenidos por el dinero facial ahora les puede costar una pena superior a los 15 años de prisión.



