La amenaza del Newcastle en los corrales de Yura

Unas 800 aves fueron vacunadas contra la enfermedad del Newcastle que causa males respiratorios, digestivos y nerviosos en las aves, hasta provocarle la muerte.

Yura, un distrito pintoresco de Arequipa, fue testigo de una movilización sanitaria los días 22 y 23 de agosto. La razón: una amenaza invisible, pero devastadora, que ronda los corrales y gallineros de la región. La enfermedad de Newcastle, causada por un virus altamente contagioso, ha puesto en alerta a los criadores de aves, y el Servicio Nacional de Sanidad Agraria (SENASA) desplegó una campaña de vacunación que buscó frenar el avance de esta enfermedad mortal al inocularse 800 aves.

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En los patios de las casas y pequeñas granjas de Yura, donde los gallos anuncian el amanecer y las gallinas ponen los huevos que alimentan a las familias, se esconde el peligro.

La enfermedad de Newcastle puede matar a las aves rápidamente.

El Newcastle es una enfermedad que no discrimina: provoca males respiratorios, digestivos y nerviosos en las aves, llevándolas a una muerte rápida si no se actúa a tiempo. Para los criadores locales, muchos de los cuales dependen de estas aves para subsistir, la enfermedad es un peligroso enemigo, capaz de destruir en días lo que ha llevado años construir.

VACUNACIÓN CONTRA EL NEWCASTLE

Durante dos intensas jornadas, los técnicos de SENASA recorrieron los hogares del distrito, aplicando más de 800 vacunas. Cada pinchazo representaba una barrera levantada contra el virus, una medida desesperada pero necesaria para contener una posible epidemia que podría arrasar con las aves de la región.

«No podemos darnos el lujo de perder a nuestras aves,» comentó uno de los criadores, mientras sostenía a una de sus gallinas ponedoras, recién vacunada. Para él, como para muchos en Yura, el Newcastle no es solo una amenaza sanitaria, sino un golpe directo a su fuente de ingresos y a la seguridad alimentaria de su familia.

Senasa recomienda a los criadores tener mucho cuidado con sus animales.

Pero la vacunación fue solo una parte de la solución. Conscientes de que el virus puede volver a atacar, SENASA también hizo énfasis en la educación sobre medidas de bioseguridad.

MEDIDAS DE PROTECCIÓN 

Los criadores aprendieron sobre la importancia de desinfectar el calzado antes de entrar en contacto con sus aves, de cambiar el agua diariamente, y de mantener los corrales limpios y desinfectados. Evitar la mezcla de aves jóvenes y adultas o de diferentes especies en un mismo espacio fue otra de las recomendaciones clave, diseñada para minimizar el riesgo de transmisión del virus.

Estas precauciones, aunque sencillas en apariencia, son la primera línea de defensa contra un enemigo que no descansa. La campaña en Yura es parte de un esfuerzo más amplio que SENASA planea extender a otros distritos de Arequipa, en un intento por contener la propagación del Newcastle y evitar una crisis mayor.

Para los habitantes de Yura, el Newcastle ya no es solo un nombre técnico en la lista de enfermedades aviares. Es una realidad que amenaza sus hogares y su sustento. Gracias a la intervención de SENASA, hoy esas aves están un poco más protegidas, pero la lucha contra el Newcastle está lejos de terminar. La sombra de la enfermedad sigue presente.

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