Rescatan dos crías de puma andino en Apurímac

Las crías de puma andino, apenas con un mes de vida, estaban abandonadas y desamparadas en medio de la vasta soledad de las montañas. La madre se presume fue cazada y muerta.

En las aisladas alturas de Huaccasa, dentro de la comunidad campesina de Capaya, distrito de Aymaraes, en la región Apurímac se desarrolla una conmovedora historia de supervivencia. Dos crías de puma, huérfanas tras la caza de su madre, fueron encontradas por un pastor. Ahora, estos pequeños felinos enfrentan una dura batalla por sobrevivir.

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Todo comenzó con un niño, pastor de ganado, que se topó con un hallazgo inquietante: dos crías de puma andino, apenas con un mes de vida, abandonadas y desamparadas en medio de la vasta soledad de las montañas.

Con la incertidumbre y el instinto propio de la comunidad, el presidente del anexo decidió dejarlas en el lugar, confiando en que la madre regresaría para llevarlas a salvo. Pero el destino tenía otros planes.

A pesar de los cuidados de los comuneros las crías de puma estaban muy débiles.

Al día siguiente, las crías seguían en el mismo lugar, sin signos de la madre, y en un estado que apenas les permitía sostener la vida: deshidratadas, desnutridas y con síntomas de diarrea y vómitos.

Fue entonces cuando la comunidad decidió tomar cartas en el asunto, trasladándolas a la aldea con la esperanza de brindarles un poco de calor y alimento, mientras esperaban la llegada de los especialistas del SERFOR.

CRÍAS DE PUMA LUCHAN POR SU VIDA

La respuesta fue rápida. Un equipo de profesionales del Servicio Nacional Forestal y de Fauna Silvestre, liderado por la ingeniera Gina Mariela Valencia Ramos, llegó a la comunidad para hacerse cargo de las crías. “Pese a que los pobladores hicieron lo posible por alimentarlos, la leche proporcionada no satisfacía sus necesidades nutricionales básicas”, comentó la ingeniera Valencia.

Las pequeñas crías, en su estado vulnerable, necesitaban mucho más que alimento; requerían cuidados especializados que solo podrían recibir en un entorno adecuado.

Los cachorros de Puma ahora están a cuidado del Serfor.

 

Con este objetivo en mente, las crías fueron trasladadas a la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la Universidad Nacional Micaela Bastidas de Apurímac. Allí, en el área de neonatología, comenzó su verdadero viaje hacia la recuperación. Se les realizaron exámenes exhaustivos en laboratorio, desde análisis parasitológicos hasta hematológicos, con un solo objetivo: salvarles la vida.

LA MADRE FUE CAZADA

A medida que pasaban los días, las crías comenzaron a mostrar signos de mejoría. El equipo del curso de fauna silvestre, que las cuidaba con dedicación, fue testigo de cómo los pequeños felinos recuperaban sus fuerzas.

Sin embargo, la sombra de la incertidumbre seguía presente. Se sospecha que la madre de las crías fue cazada, lo que dejó a los pequeños en un estado de abandono.

Se presuma que la madre fue cazada y muerta.

CUIDAR LA FAUNA SILVESTRE

Esta tragedia, lamentablemente común, llevó a la ingeniera Valencia a hacer un llamado urgente a la comunidad: “Debemos proteger y conservar a nuestra fauna silvestre”. Su mensaje no solo apuntaba a la protección de estos pumas, sino también a la conservación de los ecosistemas que sustentan la vida en la región.

El destino de los pumas es incierto porque podrían terminar en un centro de rescate.

Mientras tanto, el futuro de las crías sigue siendo incierto. Se están realizando coordinaciones para su traslado a un centro de rescate, donde se evaluará su posible reintroducción a su hábitat natural.

Es un proceso delicado, que requiere tiempo y paciencia, pero la esperanza de ver a estos pumas corriendo libres por las montañas de Apurímac es lo que motiva a todos los involucrados, sin embargo, su destino parece ser un centro de rescate animal.

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