El Vaticano informó este martes que al Papa León XIV le diagnosticaron un adenocarcinoma pulmonar, un tipo de cáncer de pulmón. Como estaba programado, el Santo Padre fue operado y, para «garantizar una resección radical, se extirpó el lóbulo inferior del pulmón derecho mediante una técnica asistida por video», señaló la Oficina de Prensa de la Santa Sede en un comunicado. Tras el examen del tejido extirpado, los médicos pudieron confirmar «el diagnóstico de adenocarcinoma pulmonar, tal como se sospechaba a partir de las pruebas preoperatorias».
Luego de la operación, el Papa León XIV «permaneció en el quirófano durante aproximadamente tres horas; la intervención en sí duró cerca de 90 minutos» y «despertó con normalidad». Tras un «breve periodo de observación, regresó a su habitación en el décimo piso», señala el comunicado. El equipo de médicos que operó al Papa estuvo liderado por el profesor Stefano Margaritora, asistido por la profesora Elisa Meacci, la doctora Maria Teresa Congedo y el doctor Leonardo Petracca Ciavarella.
¿Qué es el adenocarcinoma pulmonar?
El doctor Luis Ráez explicó que el adenocarcinoma «es el tumor más común en el pulmón» y señaló que «en general, los cánceres de pulmón son más agresivos que los de próstata o de mama». Sin embargo, aclaró que la gravedad no se define solo por el nombre de la enfermedad, sino que «el pronóstico depende del estadio, o sea, del tamaño del tumor y cuán extendido está».
Sobre la situación del Papa, quien dijo durante el rezo del Ángelus del domingo 11 de octubre que el nódulo fue detectado «en una fase muy temprana» y «bien localizado», el oncólogo consideró que la decisión de operarlo podría confirmar que no se trata de una fase avanzada.

Pronóstico favorable: estadio uno o dos
«Suponemos que es así porque lo han sometido a una cirugía. Si estuviera metastático, por ejemplo, estadio tres o estadio cuatro, que son avanzados, lo más probable es que no lo hubieran operado. Una operación suele suponer el estadio uno o el estadio dos», explicó Ráez.
Consultado sobre qué determinará si la extirpación del lóbulo pulmonar es suficiente o si se requerirá un tratamiento complementario, el especialista destacó la importancia del tamaño del tumor y de la ausencia de metástasis.
«Si el tumor tiene más de cuatro centímetros, la cirugía no va a ser suficiente y será necesaria la quimioterapia. Si el tumor tiene menos de cuatro centímetros, la cirugía es suficiente y ya no se hace nada más. Se pasa a una fase de observación con controles cada seis meses», precisó.
Posibilidades de curación y recuperación
En cuanto a las posibilidades de curación, Ráez señaló que, en condiciones óptimas y con un tumor menor de cuatro centímetros, las cifras son favorables: «El chance de cura de un cáncer al pulmón en estadio inicial es de 80 a 90%; no es total porque el cáncer puede volver».
Respecto a la recuperación física del Papa León XIV, de 71 años, el doctor Ráez expresó un pronóstico favorable a corto plazo. «Como él es un hombre sano, lo más probable es que va a estar bien» en pocas semanas, afirmó.
Añadió que esta cirugía suele requerir una hospitalización de dos o tres días en Estados Unidos y consideró que, en el caso del Pontífice, podrían haberse previsto más días de hospitalización por precaución.

Seguimiento médico por cinco años
Sobre el seguimiento médico indispensable tras el alta, el especialista subrayó que el protocolo no concluye con la salida del hospital. «Por los siguientes cinco años, hay que hacerle las tomografías de control cada seis meses, hasta estar seguro que el cáncer no ha vuelto y que se curó», dijo el doctor Ráez, que tiene más de dos décadas de trayectoria en hematología y oncología médica.
El pronóstico del Pontífice dependerá, en última instancia, del tamaño del tumor extirpado y de la confirmación de que no haya metástasis, aspectos que el equipo médico del Vaticano evaluará en los próximos días.


