Rodrigo Larico Olarte, escuchó la condena que lo despojará de su libertad durante 20 años y 8 meses. La justicia en segunda instancia lo declaró culpable de arrebatar la vida de Ana Paola Vargas Ramos, su compañera de carrera y exenamorada, en un ataque de violencia que ensombreció para siempre el campus de la Universidad Nacional de San Agustín aquel 29 de septiembre de 2023.
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Tres juezas integrantes del Juzgado Penal Colegiado especializado en violencia familiar y de género examinaron minuciosamente 58 pruebas hasta encontrar, de manera unánime, la responsabilidad penal del joven. El veredicto pintó el perfil de un crimen premeditado, donde la navaja que acabó con la vida de Ana Paola no fue un objeto casual, sino una herramienta llevada con intención de acabar con su víctima.

FISCALÍA EVIDENCIO EL CRIMEN
La investigación reconstruyó los últimos y aterradores momentos de la joven. La escena muestra a Larico impidiendo su partida, sujetándola por la espalda en un abrazo mortal antes de desenfundar el arma. Lo que siguió fue un frenesí de violencia: cuarenta y siete puñaladas acabaron con la vida de la joven evidenciando en un exceso de crueldad que conmocionó a Arequipa.
El colegiado ante las evidencias presentadas por la Fiscalía Especializada de Violencia contra la Mujer e Integrantes del Grupo Familiar de Arequipa no solo vieron un homicidio, sino la ejecución de un poder masculino dominante y abusivo.

Estas pruebas subrayaron la alevosía con la que actuó el agresor, asegurando que Ana Paola nunca tuvo la más mínima oportunidad de defenderse frente a un ataque tan súbito y brutal.
REPARACIÓN CIVIL
Más allá de los años de encierro, la sentencia lleva consigo el peso de una reparación. La justicia ordenó a Larico Olarte indemnizar con 415,125.224 soles a la familia de la víctima.
EJECUCIÓN INMEDIATA
La pena, aunque severa, llevó la atenuante de la «responsabilidad restringida», por tratarse de un joven de 18 años al momento de los hechos. Sin embargo, el fallo fue contundente en su ejecución inmediata, cerrando un capítulo judicial mientras se abre el duelo eterno por una vida prometedora extinguida en la más trágica de las circunstancias.


