El 24 de noviembre de 1883 seis arequipeños fueron fusilados para pagar la muerte de dos soldados chilenos. Ciudadanos residentes de Quequeña, muertos no por su responsabilidad en el crimen. En ausencia de los responsables los ahora llamados «Mártires de Quequeña» fueron elegidos mediante un sorteo.
La muerte de las personas ocurrió en el contexto de uno de los pasajes más violentos de la ocupación de Arequipa, durante la guerra con Chile. Según informe del cura de la parroquia de Pocsi Emeterio Retamoso, un destacamento de ejercito invasor arribó al distrito a las 9 de la mañana.
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Antes de ingresar al pueblo los soldados chilenos realizaron una redada en Yarabamba y Quequeña deteniendo a 60 varones. El objetivo era ubicar a los responsables de matar al Sargento Francisco A. Román y el soldado Juan Fernández. Este último el 22 de noviembre en el pueblo de Yarabamba intento abusar sexualmente de una mujer.

Muerte de los soldados chilenos
La muerte de los soldados chilenos estuvo marcados por dos incidentes. Primero el fallido ajusticiamiento del agresor sexual. Mariano Linares y otros jóvenes lo ubicaron, golpearon, despojaron de su sable y fusil, pero no lo mataron.
Juan Fernández escapó a Quequeña, donde narró lo ocurrido. El Sargento Francisco A. Román y el soldado Francisco Valdebenido, con la información del ataque salieron a buscar, capturar a sus agresores y recuperar su armamento.
Según la sentencia del Tribunal Militar Chileno que condeno a muerte a los «Mártires de Quequeña», reproducida en la página 392 del Libro la Guerra del Pacifico de Pascual Ahumada Moreno a cinco cuadras de «Quequeña» los soldados fueron interceptados pobladores armados con rifles y garrotes.
Los chilenos se refugiaron en la casa del gobernador, pero no recibieron ayuda y también fueron atacado. Seguidos por un grupo de 50 personas, buscaron al soldado Fernández dejado en un establo para escapar. Allí rodeados el Sargento Francisco A. Román y Juan Fernandez fueron asesinados a garrotazos.
El soldado Francisco Valdebenido, escapo la masacre y provoco el movimiento militar del destacamento chileno a Quequeña y Yarabamba. Según la sentencia del fueron militar los cuerpos de los militares chilenos fueron mutilados.
Elegidos por sorteo para morir
La redada realizada por el ejercito chileno en Yarabamba y Ququeña, produjo la captura de 60 personas. De ese grupo los chilenos retiraron a los ancianos, niños o enfermos no podía haber participado físicamente de las muertes.
Según el segundo párrafo del numeral 4 de la sentencia quedaron 26 varones. De entre ellos se realizó sorteo escogiendo a 6 peruanos quienes sería fusilados. Estos fueron Liborio Linares, Manuel B. Linares, Angel Figueroa, Luciano Ruiz, Juan de Dios Acosta y José Mariano Ávila.

En su informe el párroco Emeterio Retamoso intento convencer a un oficial chileno que los escogidos era inocentes pero fue ignorado y fueron fusilados. Los autores de las muerte escaparon antes del arribó de los chilenos.
En la sentencia se indica que también fueron condenados a muerte como autores del crimen Andrés Barrera, Mariano Linares, Federico Barrera, Nicanor Rodríguez, Andrés Herrera, Cleto Málaga, Pablo Málaga, Casimiro Arenas, Luciano Ponce y Juan Arenas. Estos huyeron antes de la llegada del ejercito invasor.
Además, se ordeno que ciudadanos no elegidos para morir fueron azotados cien veces. También se ordeno arrasar las propiedades de Andrés Barrera, Mariano Linares, Andrés Herrera y Juan Arenas. Fueron quemadas.


