Investigadores del Museo de Historia Natural de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM), junto a especialistas de universidades internacionales, han reportado el hallazgo de fósiles de titanosaurios y posibles espinosaurios en la Cuenca Geológica de Bagua (Amazonas y Cajamarca). El estudio, publicado en la revista científica Ameghiniana, constituye la primera descripción detallada de este material en casi cuatro décadas y marca un hito para la paleontología peruana.
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Según el paleontólogo Giancarlo Olmedo Romaña, autor principal del estudio, este hallazgo “pone al Perú en el mapa mundial de la paleontología, porque hasta ahora sabíamos muy poco del Cretácico tardío en el norte de Sudamérica. Bagua ofrece un potencial enorme para seguir descubriendo”.

Titanosaurios en Bagua
Los restos analizados corresponden principalmente a titanosaurios, dinosaurios herbívoros de cuello largo que dominaron el Cretácico. Sin embargo, a diferencia de los colosos de Argentina como Argentinosaurus o Patagotitan, los ejemplares de Bagua eran mucho más pequeños, con un peso estimado de unas 5 toneladas, similar al de un elefante africano.

“Eso nos habla de la diversidad dentro del grupo: había titanes gigantes, pero también formas más pequeñas como los saltasaurinos, a los que posiblemente pertenezca nuestro material”, explicó Olmedo Romaña.
Posibles últimos espinosaurios del planeta
El estudio también identificó tres dientes que podrían corresponder a espinosaurios, dinosaurios depredadores especializados en peces. De confirmarse, serían los últimos registros de este grupo en todo el planeta.
“Estos animales habrían vivido en el Perú cuando ya no existían en África, Europa o Asia. Eso los haría extremadamente significativos para entender la historia evolutiva de los dinosaurios”, detalló el investigador.

Uno de los dientes fue sometido a una tomografía computarizada en la Universidad de Michigan, donde se halló en su interior un diente de reemplazo, evidencia del proceso de recambio dental constante en estos animales.
Para Olmedo, este hallazgo demuestra la importancia de la tecnología en la paleontología moderna: “Hoy podemos observar un diente dentro de otro sin destruir el fósil. Ese nivel de detalle hubiera sido impensable hace unas décadas”.


Espinosaurio en exposición
Una pieza dental, de un notable estado de conservación, hallada en la zona de Llimbo, Bagua Grande, en 2016, habría pertenecido a un dinosaurio carnívoro de siete metros de largo y un peso aproximado de una y dos toneladas.
“Otras características de su cuerpo aún no las podemos saber, pero los espinosaurios en general se caracterizan por tener un hocico alargado, delgado y bajo parecido al de los cocodrilos y, posiblemente, tenían hábitos semiacuáticos”, precisó Rodolfo Salas Gismondi.


Retos de la investigación en Bagua
Trabajar en la Amazonía peruana no ha sido sencillo. Las condiciones de calor, humedad y la ubicación de los fósiles en planos inclinados hacen complicada la excavación. Sin embargo, para Olmedo, el esfuerzo es más que justificado:
“Bagua todavía tiene mucho por revelar. Los fósiles cuentan historias que no solo nos conectan con nuestro pasado, también ayudan a inspirar a nuevas generaciones y a las comunidades locales, que se sienten parte de este patrimonio”.
Cooperación internacional
La investigación combinó la experiencia del Museo de Historia Natural de la UNMSM con instituciones como la Universidad de Montpellier, la Universidad de Pisa y la Universidad de Michigan. Este trabajo colaborativo permitió rescatar materiales colectados hace décadas y sumar nuevas expediciones realizadas en 2016.
De cara al futuro, los paleontólogos sanmarquinos confían en que estos hallazgos sean solo el inicio. “Si ya hemos encontrado huesos de titanosaurios y posibles dientes de espinosaurios, no hay duda de que en los próximos años descubriremos aún más. Bagua puede darnos sorpresas que transformen lo que sabemos de los dinosaurios en Sudamérica”, concluyó Olmedo Romaña.


