La Libertad: Asesinan a cuatro para secuestrar a empresario

La inseguridad golpea a La Libertad: cuatro asesinatos, un secuestro y un país que ya no tolera más violencia. Lee la crónica completa de este ataque sin precedentes.

Treinta días han pasado desde que Keiko Fujimori asumió la presidencia con la promesa de devolver el orden a las calles. Sin embargo, en matería de seguridad nada a cambiado. La paciencia de los peruanos se ha agotado, y el hartazgo se respira en cada rincón del país. Lo ocurrido en La Libertad, la madrugada del 30 de agosto no es un hecho aislado, sino la confirmación de que el crimen organizado opera con una impunidad que desafía al Estado y un ejemplo de esa realidad es el asesinato de cuatro personas y el posterior secuestro de un empresario en Trujillo. Los criminales disfrazados de policías con patrullero incluido simularon un operativo para cercar a las víctimas. 

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Eran las 02:00 horas cuando un comando armado, vestido con prendas similares a las del GRECCO de la policía, interceptó una camioneta en la avenida Húsares de Junín. Lo que parecía un operativo policial era en realidad una emboscada mortal. Los criminales, sin mediar palabra, abrieron fuego contra los ocupantes del vehículo con armas de fuego, presumiblemente equipadas con silenciadores.

Los criminales simularon ser policías para intervenir a las víctimas

Cuatro muertos y un secuestro

El saldo del ataque fue devastador: cuatro personas asesinadas y un secuestro. Las víctimas fatales fueron identificadas como Farhad Andrea Monzón Lingán, Nadia Edith Urtecho Rodríguez, Luis Alberto Rojas Ramos de Rosas y Christopher Eduardo García Álvarez, este último escolta del empresario secuestrado. Todos ellos viajaban en la moderna camioneta cuando fueron interceptados. Los criminales no les dieron ninguna oportunidad; los ejecutaron en el acto.

Las víctimas mortales del cruel ataque

El empresario que se convirtió en objetivo

El único sobreviviente del ataque fue Jenss Marty Lara Tantaquilla, un empresario minero de 31 años vinculado a la actividad extractiva en Pataz. Los criminales lo obligaron a bajar del vehículo y lo subieron a la fuerza a su camioneta. Desde entonces, nada se sabe de su paradero. Su secuestro ha generado conmoción en el sector minero y ha puesto en alerta a las autoridades.

Jenss Marty Lara Tantaquilla, un empresario minero

Un descaro inadmisible

Lo más impactante del caso es la osadía con la que actuaron los delincuentes. El ataque ocurrió a solo dos cuadras de la sede de la Dirincri de Trujillo, el corazón de la inteligencia policial en la región. Los criminales no solo burlaron la seguridad, sino que lo hicieron con un descaro que evidencia su poder y planificación. No fue un asalto al paso; fue una operación ejecutada con precisión quirúrgica.

El intento fallido de robar la camioneta

Las investigaciones preliminares revelan que los atacantes también intentaron llevarse la camioneta con los cuerpos de las víctimas a bordo. Sin embargo, por razones que aún se desconocen, no lograron poner en marcha el vehículo. Este fallo les impidió borrar las huellas del crimen

En el lugar de los hechos, los peritos de la Policía Nacional encontraron al menos siete casquillos de bala. La zona fue acordonada de inmediato, y los especialistas trabajan contrarreloj para recolectar pruebas que permitan reconstruir la dinámica del ataque. Cada indicio, es una pieza del rompecabezas que las autoridades intentan armar para dar con los responsables.

Los delincuentes intentaron llevarse la unidad pero el vehículo no arrancaba.

Las cámaras como testigos mudos

Uno de los recursos más valiosos para la investigación son las grabaciones de las cámaras de seguridad instaladas en la avenida Húsares de Junín y sus alrededores. Las autoridades analizan minuciosamente cada imagen en busca de rostros, placas de vehículos o cualquier detalle que permita identificar a los agresores. También continúan entrevistando a testigos que pudieran haber visto algo sospechoso antes o después del ataque.

La Policía Nacional investiga el caso como una operación planificada, posiblemente ejecutada por las bandas criminales Los Pulpos o La Jauría. Ambas organizaciones operan desde los penales y tienen una larga trayectoria en actividades ilícitas como el secuestro, la extorsión y el sicariato. 

Refuerzos de Lima

Ante la gravedad de los hechos, el general PNP Víctor Revoredo, jefe de la División de Investigación Criminal, anunció el envío de fuerzas especiales de la Policía Nacional del Perú a Trujillo. Estas unidades, altamente entrenadas, se sumarán a los equipos locales para reforzar las investigaciones y acelerar la búsqueda del empresario secuestrado. También se ha activado la División de Investigación de Secuestros, especializada en este tipo de delitos.

La advertencia del general Espinoza

El jefe de la Región Policial La Libertad, general PNP Ricardo Espinoza Cuestas, no ocultó su indignación ni su determinación. En declaraciones a la prensa, lanzó una advertencia contundente contra los responsables: «Ningún delincuente le ha ganado al Estado. En el transcurso de las horas, los vamos a capturar y los vamos a abatir. Así como ellos han utilizado la fuerza, la Policía de igual manera usará la fuerza letal». Sus palabras reflejan el cambio de estrategia en la lucha contra el crimen organizado.

Autoridades hartas

El Gobierno Regional de La Libertad y la Municipalidad de Trujillo no se quedaron de brazos cruzados. Ambas instituciones expresaron su profunda indignación ante el crimen y exigieron medidas concretas a la presidenta Keiko Fujimori. «La situación es intolerable», afirmaron en un comunicado, en el que también solicitaron la presencia de la mandataria en la ciudad. La exigencia es clara: no basta con promesas, se necesitan acciones inmediatas.

La ciudad de la eterna balacera

Trujillo, antes conocida como la ciudad de la eterna primavera, hoy es apodada por sus propios habitantes como la ciudad de la eterna balacera. La inseguridad ha transformado la vida cotidiana de los trujillanos, que viven con el temor constante de ser víctimas de la delincuencia. Este último ataque no es más que el reflejo de una crisis que las autoridades no han logrado controlar.

Una vez más al crimen organizado hace de las suyas en Trujillo.

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